En memoria de Etienne Moskusho Zeisler

Antes de que se le conociera por su nombre del dharma ,antes de que alguien le llamase maestro, un joven monje llegó un día a mi casa para dirigir una sesshin, su primera sesshin en Barcelona . Así conocí a Etienne Mokusho Zeisler , y en ese primer retiro nació un vinculo espiritual inquebrantable ,mas allá de las palabras ,más allá de los títulos, y más allá del tiempo. Experimenté un agradecimiento infinito y el zen silencioso se manifestó.

Etienne 14
Nos veíamos en las seshines ,un par o tres veces al año, en la Gendroniére, en Barcelona, Sevilla o País vasco ,alguna vez en Paris. En mi camino el encuentro con Etienne fue un punto crucial. Me sentí acompañado desde el primer momento de forma sabia, cálida, y carente de toda mistificación. Podíamos estar un día juntos sin apenas hablar pero surgía una comunicación clara sin ninguna necesidad de aparentar nada ,de explicar nada. Encontré un verdadero amigo espiritual. Etienne fue un ejemplo de simplicidad en las maneras y determinación en lo fundamental .No tenia ninguna interés especial en ser maestro, pero después de la muerte de Deshimaru se convirtió en un sucesor natural del Dharma. En el dojo era como el dragón que entra en su casa, su manera de enseñar emanaba de forma natural y profunda, sin ningún artificio, a través de sus palabras y silencios.

Sus traducciones y comentarios de textos clásicos, que eran la manifestación de su comprensión y enfoque de la enseñanza ,nos aportaron un agua fresca preciosísima . El canto de la iluminación silenciosa de Wanshi y su zen silencioso, o el Tenzo kyokun, de Dogen, la enseñanza al cocinero y el rigor en la practica de la vida cotidiana con las tres actitudes o los tres “espíritus”, son algunos de los ejemplos. Oímos hablar de la benevolencia, de la alegría o de la falta de prejuicios como expresión de la vía e ideal de nuestra vida.

Trasmitió la importancia y rigor de las reglas de Dogen, y la necesidad de preservar el dojo como lugar de práctica-realización del despertar y puso siempre zazen por delante de cualquier consideración.

Asumió en momentos complicados el legado de Deshimaru Roshi, y fue de los primeros maestros europeos en hablar con voz propia, esparció la semilla del dharma con total generosidad.

El tiempo pasa como una flecha y ya hace 25 años de su muerte, pero sigue estando a nuestro lado iluminando el camino. Sirva su ejemplo y memoria para hacer nacer en nosotros el agradecimiento, la determinación y el amor.

Para que no perdamos este precioso momento, ni olvidemos este maravilloso ideal. 

 

Pedro Taiho Secorún

Shingetsuji, Barcelona, April, 2015

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